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Unisex
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"'Kyara' es un viaje sensorial a un jardín secreto, donde el aceite de rosas se entrelaza con la calidez del sándalo y la profundidad del oud. La frescura de la rosa se encuentra con la terrosidad del pachulí, creando una danza entre lo floral y lo amaderado. Es como un susurro de elegancia en un mundo caótico. Este perfume, lanzado en 2000 por Yasuyuki Shinohara, evoca la sofisticación de fragancias clásicas como 'Chanel No. 5', pero con un giro moderno que lo hace irresistible."
"Kyara es un viaje sensorial que evoca un jardín en plena floración. La rosa, con su delicada dulzura, se entrelaza con el profundo aroma del oud, creando una experiencia que recuerda a un atardecer en el desierto. El sándalo y el cedro aportan una base terrosa y cálida, mientras que el pachulí añade un toque de misterio. Este perfume unisex, lanzado en el 2000 por Yasuyuki Shinohara, es un abrazo olfativo que rivaliza con clásicos como ‘Santal 33’. Perfecto para quienes buscan dejar una huella inolvidable."
"Kyara es una experiencia sensorial que despierta los sentidos. Su corazón de aceite de rosas y la calidez del sándalo se entrelazan con la profundidad del oud, creando una estela envolvente. Al igual que un atardecer en un jardín oriental, sus notas de pachulí y cedro añaden una elegancia terrosa. Este perfume, lanzado en 2000 por Yasuyuki Shinohara, es un viaje olfativo que trasciende géneros, perfecto para quienes buscan dejar una huella perdurable."
"Kyara es un viaje sensorial que inicia con la frescura de la rosa, como un amanecer en un jardín en flor. Su corazón, envuelto en la calidez del sándalo y la profundidad del oud, evoca un abrazo de maderas que acarician el alma. El pachulí añade un toque terroso que lo hace intrigante y cautivador, mientras que el cedro aporta una base sólida. Este perfume es un reflejo de la dualidad humana, unisex y universal, perfecto para aquellos que buscan dejar una huella imborrable. Recuerda a fragancias como ‘Santal 33’, pero con un carácter propio. Su estela perdura como un susurro de amor eterno."
"Kyara es un viaje sensorial que comienza con la frescura del aceite de rosas, evocando un jardín en plena floración. A medida que se desarrolla, el cedro y la madera de oud aportan una profundidad terrosa, como un bosque antiguo. El pachulí y el sándalo añaden un toque de calidez y misterio, recordando a fragancias icónicas como ‘Tom Ford Oud Wood’. Esta fragancia unisex es un abrazo envolvente que se queda en la piel y en la memoria."